A qué edad aparece el ojo vago

¿Cuándo aparece el ojo vago o ambliopía?

Tenemos consciencia de la preocupación que puede surgir en los padres ante el diagnóstico de la ambliopía u ojo vago en su hijo. Es por este motivo que en Dicopt estamos concienciadas en explicarte todo lo que necesites saber sobre la ambliopía; en este caso, sobre una cuestión que puede causar mucha incertidumbre. ¿A qué edad aparece el ojo vago?

No existe una edad exacta a partir de la cual aparezca este problema visual.

La ambliopía u ojo vago suele desarrollarse desde el nacimiento del niño hasta los 8 años. A partir de esta edad, se termina por completar el desarrollo visual y resulta algo más complejo corregir la visión del ojo débil, aunque no es irreversible.

Terapias para el ojo vago o ambliopía

Gracias a las terapias visuales, se ha conseguido mejorar, y en algunos casos hasta cifras realmente sorprendentes, la visión de la persona incluso en edades muy superiores a los 8 años citados anteriormente.

La ambliopía u ojo vago es la principal causa de la disminución de la visión entre los niños en edad escolar. Entre un 3% y 5% de los niños se encuentran entre esta patología y, pese a ser tan frecuente, en la mayoría de los casos, los padres no llegan a tener constancia del problema visual de sus hijos, puesto que el niño no comunica los síntomas que tiene.

Es decir, si el niño ha ido creciendo con un problema visual, su mente lo va a tomar como algo normal. Por tanto, ignoran lo que es ver bien porque nunca han visto de forma totalmente correcta.

Síntomas de ojo vago o ambliopía

Hasta los 6 o 7 meses de edad el bebé puede torcer un ojo, siempre y cuando esa desviación no resulte permanente, muy exagerada y siempre en el mismo ojo. Hasta esa edad puede llegar a considerarse normal, dado que están aprendiendo a usar los músculos oculares y por tanto experimentan con ellos.

Pero, si el niño sobrepasa esa edad y continúa con esa desviación en la mirada, se debe acudir al oftalmólogo para que le realice un examen visual.

No solo la desviación en la mirada puede ser el único síntoma que presente el niño. Ladear la cabeza, entrecerrar un ojo o tener dolores de cabeza de manera frecuente pueden ser otros indicios de ambliopía u ojo vago.

Acudir a consulta y que el oftalmólogo le realice a su hijo las pruebas correspondientes es la única manera fiable de conocer si hay defectos refractivos importantes.

Además, un paciente que haya sido diagnosticado con ambliopía y ésta se haya tratad, tiene riesgo de reincidencia. Por este motivo, es importante llevar un control periódico hasta los 10 o 12 años de edad.

En muy raras ocasiones, el ojo perezoso llega a afectar a ambos ojos.

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